Momento de decisión

Nacemos y crecemos en un contexto social que constituye el marco de referencia en los aprendizajes, los valores y las creencias que luego, ya adultos, nos ayudan a tomar decisiones y a conducirnos por la vida.
Durante la adolescencia aparecen las primeras experiencias de enamoramiento, esa atracción por otra persona a la que casi no conocemos y la idealizamos, construyendo un personaje más basado en el deseo que en la realidad.
Al iniciar una convivencia, suelen aparecer los problemas y muchas veces el desengaño cuando se comprueba que esa persona no es la que inventamos.
Frente a las primeras crisis y la sensación de equivocación muchos optan por autoengañarse con un “ya lo voy a cambiar”, otras optan por disolver la relación y otras acuden en busca de ayuda. Es el momento de definir, vamos creciendo y van cambiando nuestras necesidades, como también las de nuestra pareja y las de nuestros hijos, evoluciona nuestro entorno y aparecen problemas. Por eso es necesario un esfuerzo constante de adaptación a una realidad cambiante y no olvidar que para recibir, primero hay que dar: ¿o no lo hacemos con nuestros amigos? ¿Por qué no hacerlo con nuestra pareja cuando las cosas van mal? Si somos capaces de expresar nuestro amor y se lo hacemos sentir a nuestra pareja, crearemos las mejores condiciones para intentar solucionar los conflictos.
