Moda. Oriente y Occidente


Muchos famosos diseñadores que mostraron sus colecciones en la última temporada de desfiles se inspiraron en el Lejano Oriente.
La marca Tuleh, por ejemplo, una de las favoritas de Paris Milton y Aurin Lauder, cerró su presentación en Nueva York con unos kimonos largos pensados como vestidos de noche. En Paris, la tradicional casa francesa Hermés apostó a los trajes con cuello Mao. En Milán, Alessandro dell’Acqua jugó con los típicos estampados florales japoneses. Y siguen las firmas: Donna Karan, Carolina Herrera, Dior, Prada se sumaron a ese estilo.
Por otra parte la actriz Kate Hudson, icono de estilo en Hollywood, apareció en el estreno de su nueva películas con un vestido-kimono firmado por Galliano para Dior. Era de seda verde con mangas triángulo anchas y cintura bien marcada. Y el calendario Pirelli de este año se llama Perlas de Oriente y muestra a las modelos producidas como geishas.
Las influencias japonesas reaparecen cada tanto en las pasarelas imponiendo kimonos, estampados florales con brillo y fajas bien anchas (se llaman obi).
Los diseñadores japoneses además, han sabido ocupar su lugar en el mercado occidental. El pionero y más famoso es Kenso, fue el primer modisto japonés que conquisto Paris. Llego a mediados de los ’60 y gracias a sus diseños coloridos se convirtió en uno de los preferidos de famosas.
Issey Miyake, conocido por el trabajo de plisado de su ropa llego a la capital francesa casi al mismo tiempo que Kenzo.
Rei Kawakubo se instalo en Paris en los 80 y también hizo del negro su color fetiche.
Otra japonesa que pisa fuerte en la moda hoy es Junko Shimada. Como todos sus compatriotas, abandonó su país natal para hacer de Paris su lugar de trabajo y su casa.
Si te gusta el look aunque sea para una fiesta, incorpora un kimono a tu vestuario. El cuello Mao también marca la diferencia en una chaqueta, una camisa o un vestido. Sayonara.