Miedo a los examenes


No es exageración, puro lamento, ni protegerse de qué dirán por un mal resultado. La ansiedad ante un examen es normal porque ayuda a prepararse a enfrentar la dificultad. Sin embargo, el problema aparece cuando ese sentimiento se transforma en excesivo nerviosismo o miedo que paraliza. Según los especialistas, si el temor alcanza niveles incontrolables, puede configurarse como un trastorno de ansiedad social.
Sufrir la autoexigencia
Este problema que puede llegar a constituirse como una fobia, tiene raíz en una elevada autoexigencia por parte del estudiante, que además no valora sus recursos y siente una gran amenaza ante la posibilidad de error. Estas características se originan, en general, por una educación familiar ansiosa, perfeccionista y sobreprotectora, o bien a partir de un episodio desencadenante, como un fracaso en cualquier ámbito, por ejemplo. Es común que quienes lo sufren piensen más en l situación de examen que en el estudio y tengan mayor dificultad para concentrarse.
Además, aparecen síntomas físicos como diarrea, vómitos, constipación o nauseas. Son habituales, asimismo, la alta sudoración y la falta de sueño. Otra característica típica del trastorno es la sensación de mente en blanco. A pesar de haber estudiado suficientemente, no se logran expresar los conocimientos porque los nervios bloquean.
Las consecuencias tienen distintos niveles. En principio, estudiar resulta muy arduo y costoso, tanto física como emocionalmente. Luego, el miedo puede conducir a evitar la situación: el alumno deja de asistir a dar exámenes. Y, en los casos más graves, provoca, inclusive, el abandono de los estudios.
Es importante bajar el nivel de ansiedad. Esto se puede lograr aprendiendo técnicas de relajación y respiración, que ayudan a desactivar el organismo de esa sensación de peligro inminente y permiten pensar más tranquilo. Por cierto, a exigencia familiar no ayuda a y conspira contra la superación del trastorno.
Pero no basta con evitar la presión del entorno, en general, hace falta a un especialista, que ayude a manejar la ansiedad. La buena noticia es que actualmente hay una gran variedad de ofertas de terapias cortas, que trabajan específicamente sobre esta problemática. En su mayoría son cognito-conductuales y obtienen exitosos resultados en menos de un año.
El objetivo es asimilar que el examen es solo un momento del proceso enseñanza-aprendizaje. Ni más ni menos.