Tu lenguaje corporal

El fin de semana pasado tenías una fiesta que te prometía una noche bárbara. Antes de salir te miraste al espejo y estabas divina.
Llegaste, hiciste todos tus esfuerzos por iniciar conversaciones, pero nadie parecía interesado.
¿Sabes por que? Porque el lenguaje corporal es una especie de “compañero silencioso” que, durante una charla, delata lo que verdaderamente querés decir. Por ende, cuando es erróneo o deficiente puede llegar a opacar todas tus palabras, por más simpáticas que sean.
Puede, incluso, hacer invisible ese escote ultra sexy.
A lo mejor, mientras hablabas y nadie te prestaba atención, todo el tiempo decías para tus adentros: Ellos se lo pierden. Si no quieren conocerme son unos tarados.” Así que, si estabas despreciando a la mitad más uno de los invitados, quizá tu cuerpo no pudo disimularlo, por más que tus palabras fueran un primor.
Como Cambiar
La solución es fácil, aunque una mala experiencia puede ponerte tensa cuando vayas a otra fiesta (grande o intima) respirá hondo al llegar. Sonreí. Presentate. Ya con eso abras creado una buena impresión. Si no sabés qué hacer con las manos y morís de ganas de cruzarte de brazos, evitalo con un tip básico: llevá una cartera tipo sobre, que te obligue a tener una mano ocupada.
Y ahora pasemos a lo principal, ¿te cuesta mirar a los ojos a tu interlocutor? Esto es un punto. La forma de mirar es una de las conductas más relevantes para distinguir a las personas de estatus alto, dominantes y poderosas, de aquellas de bajo estatus y poco poderosas. El numero de veces que se parpadea por minuto, así como la cantidad de veces que una persona quita la vista de su interlocutor, se relacionan con la tranquilidad y el nerviosismo. Los parpados muy inquietos o una mirada muy huidiza son señales de nerviosismo e inquietud. Si te cuesta sostener la mirada, entonces hacelo por cortos periodos. Y, por sobre todas las cosas, pensa positivamente. Eso se va a notar incluso cuando el ruido de la música sea insoportable.

