¿Me voy a vivir con él?
Dilema de los 30 (IV)
Cumplir 30 años es, de algún modo, poner los dos pies en la madurez. Y antes que el dilema de los hijos, aparece sin duda otra pregunta ¿Qué estatus querés darle a la relación que tenes? Si estás conviviendo, es inevitable pensar en rever el “contrato” de pareja y evaluar la posibilidad (o imposibilidad) de un casamiento.
Y si tenes un novio cama afuera, los 30 son un buen momento para animarse a ensayar una vida en común.
Para una pareja, no hay instancia más reveladora que el concubinato, y si estás al lado de un tipo inútil, aburrido o egoísta, es mejor enterarte ya, porque todavía estás a tiempo para barajar y dar de nuevo.
A veces, estos planteos de estatus (“¿nos casamos?”, “¿vivimos juntos?”) ni siquiera se hacen explícitamente uno de los dos va dejando objetos personales en la casa del otro, hasta que fianalmente hay una convivencia de hecho.
Pero si las cosas no fluyen de ese modo, vale la pena que lo charles y tantees qué tipo de disposición al compromiso tiene el hombre que te acompaña.


