Vivir feliz

Posted on 01. may, 2008 by in Consejos

Dejar ir lo que no es
¿Cuántas veces insistimos con una relación agotada hace tiempo? ¿O nos quedamos atascadas en un trabajo toxico y mediocre por comodidad? O peor aun, nos aferramos a un par de botas carcomidas por diez inviernos porque alguna vez fueron lindas.
Por miedo a quedarnos solas o tener que empezar de nuevo, nos resistimos a terminar un vínculo complicado y estéril.
Seguimos dándole oportunidades al pasado y tratando de convencernos de que quizá, si intentamos ser más tolerantes, bajemos las exigencias o nos damos un tiempo podamos revertir la situación. Pero en el fondo, no vamos a trabajar menos horas y las botas, desgraciadamente, no tienen arreglo.

Fracasar rotundamente
Cuando una amiga nos confieza que quiere dejar su carrera en el último año de la facultad, todas le aconsejamos lo mismo: que si llegó hasta ahí, la termine. ¿Le diríamos lo mismo si se arrepintiera de casarse en la puerta de la iglesia? ¿Le pediríamos que siga adelante porque ya llegó muy lejos y los souvenirs están grabados y los canapés se están secando en las bandejas?
Dejemos las exigencias perfeccionistas para las muñecas y permitámonos fracasar con todas las letras. Podemos huir del altar, dejar una carrera en el último año o volver a los quince días de habernos exiliado. No importa si dijimos a medio mundo que encontramos al amor de nuestra vida y al mes queremos divorciarnos. Nada puede ser peor que sostener una mala decisión para evitarnos el papelón de haber elegido mal.

Ser flexible
¿Qué pasaría si siempre soñáramos con una familia tradicional, pero nos enamoráramos de un divorciado de 45 años que ya se casó dos veces? O si planeamos un viaje perfecto y el hotel resulta ser una pocilga… o peor aun, si nos enteramos de que en la panza, en vez de un bebe llevamos tres.
En un accidente los objetos flexibles se doblan, los rígidos se rompen. Hay que olvidarse de los planes perfectos, nada sucede de acuerdo con lo planeado.

Cuidar la cabeza tanto como el cuerpo
Cuando nos quebramos un hueso, consultamos inmediatamente a un medico. A nadie e le ocurriría enyesarse en la cocina con una mezcla casera de papel maché y unos jirones de repasador. Sin embargo, cuando lo que duele no es el cuerpo, nos tiramos en la cama a llorar y a esperar que la tristeza se esfume como por arte de magia.
No hace falta sufrir tan solas. Podemos buscar ayuda en un psicólogo, una terapia alternativa, un grupo de autoayuda, una practica de meditación o incluso la profundidad de una religión. Lo que nos haga sentir bien, por más extraño que parezca puede ser útil.

Evitar a la gente que nos hace mal
El masoquismo se nos revela de formas misteriosas. Alguna releemos los e-mails de un ex novio infiel, otras visitamos a una tía que solo pregunta si estamos más gordas, y otras atendemos favores.
Todas conservamos relaciones por los motivos equivocados, porque es familia, porque es el padre de nuestros hijos, o porque conocemos a esa persona desde que éramos chicas. Pero ¿es importante que sea familiar si nos hace mal? ¿Desde cuando el cariño es un deber o un compromiso? Lo ideal, claro está, es poder reconciliarse, amigarte, porque –antes de escapar- siempre está la opción de perdonar al otro.

Aprender a estar solas
Todas alguna vez fuimos de vacaciones con una miga y volvimos peleadas a muerte. Nuestra peor faceta se revela en el preciso momento en que el otro hace ruido a as cinco de la mañana, o se olvida las llaves en la playa y nos deja en el palier. Cuando se trata de nosotras mismas, la situación es parecida. Es muy difícil conocernos profundamente si no nos tomamos un tiempo para estar solas. Para crecer, necesitamos espacio, intimidad y distancia de nuestro alrededor.
Si vivimos acompañadas, no importa, intentemos con un viaje solitario, una tarde de spa o actividades y salidas sin amigas y parejas a la vista.

One Response to “Vivir feliz”

  1. anamaria 18 septiembre 2008 at 3:08 pm #

    hola me encanto todo lo escrito, bueno tenes bastante razón, pues somos nosotros los que tenemos que decidir bien en esta vida, y si no s equivocamos, adelante pues, sin culparnos y sabiendo que como seres humanos nos podemos equivocar y seguir pa’delante que la vida continua….

Leave a Reply