Más que simples contendores, muchas veces son protagonistas por eso es preciso elegir bien su forma, tamaño y color.Aunque una de sus funciones además de alojar las plantas, es organizar el espacio, las macetas pueden llegar a competir con la especie que contiene en cuanto su atractivo.Los materiales del recipiente deben responder al diseño y al clima que se quiera lograr. Se dividen en porosos (dejan respirar el sustrato y lo aíslan de la temperatura ambiente) y no porosos (acumulan agua y se recalientan al sol). Entre los últimos están los de plástico o fibra de vidrio. Las macetas de cemento se pueden pintar, aunque tienen la desventaja de ser muy pesadas. En cambio, las de fibrocemento son livianas.Las de barro aportan calidez. El tono varía según materia prima de origen y con el tiempo adquieren una atractiva patina. Por otra parte, los recipientes de madera y metal pueden usarse como portamaletas.El tamaño dependerá de la especie que alojen, ya que si las raíces no disponen de espacio la planta no crecerá bien. Como criterio general, los árboles de bajo porte necesitan macetas de más de 50 x 50 x 50 cm. Los arbustos de segunda magnitud, por lo menos de 40 x 40 x 40 cm. Las herbáceas necesitan macetas de 30 x 30 x 30 cm y las enredaderas, jardineras de 30 x 30 x 80 cm o macetas de 40 x 40 x 40 cm. Un recipiente de 50 x 50 x 50 cm con la tierra bien regada pesa cerca de 300 kg. A esto hay que sumar el peso de la maceta y el de la planta. Se considera que un balcón estándar soporta entre 500 y 600 kg/m². Pero como las condiciones de cada edificio varían, es difícil dar cifras exactas. Muchos consorcios recomiendan colocar contenedores grandes arrimados a las carpinterías (más cerca de las columnas) y no a las barandas.