Posted on 18. ago, 2010 by feñita in Amor
Hay momentos en que los nervios hacen de las suyas, y los pensamientos exacerbados salen a relucir cuando tienes una conocida que se enamora perdidamente de pelmazos que no aportan a su vida, al contrario, lo único que hacen es aprovecharse de sus buenas intenciones. Y cuando te das cuenta de lo ciega que ella está siendo, ahí, justo ahí las ganas de abrirle el cerebro para cambiarle el GPS hormonal que la involucra siempre con este tipo de hombres, con ese olfato de sabueso oportunista para detectar mujeres inocentonas. Cada caso da para escribir capítulos, pero por ahora les contaré de los detalles relevantes que tienen que saber por si se les aparece alguno con la carita de gato con botas tierno de Shrek:
El primero un vago de aquellos, que daba a conocer su aparente éxito en base a situaciones que eran claramente obvias, como tener 29 años y aún estar en 4º de Universidad. Era un real loser, y más aún cuando andaba con la plata justa para invitarla a salir, y terminaba pagando ella, hasta el punto de dejarla endeudada. De las llamas cayó a las brasas, porque tuvo un amigo “touch & go”, un amoroso bipolar, porque cuando se le acababa el amor, no era capaz de ir a dejarla a su casa cuando era tarde, y ni hablar de abrirle la puerta del auto. Un amante esporádico.
Y otro, uno quizás de los más enrollados, porque son esos que te dan su amor, pero después de eso viene el cargo de conciencia de que un clavo no saca a otro, y empiezan a recordar a su ex, relatando situaciones del pasado que no interesan escuchar.
Esto chicas son ejemplos en los que no deberían caer, y si lo hacen aprendan de estos tropezones, porque por más que uno se de cuenta de lo que está viviendo una, una hermana o una amiga, lo importante es extrapolarse de los sentimientos, verlos desde afuera mas tarde que nunca.
Ahora y claramente, no todos los hombres son así, pero si les llegase a tocar, mánden a estos sabuesos a buscar comida a otra esquina.
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